jueves, 2 de mayo de 2013

10 pensamientos 100% españoles que han terminado por arruinar el país ( Parte I )

Arriba, el pueblo español y sus ideas




Pensamiento Nº 1: "Yo no voy a ser menos que mi vecino"
Qué ha terminado por joder: Las infraestructuras públicas

O la muy deformada concepción de la igualdad que tenemos los españoles, entendiendo como "Igualdad" perseguir esa quimera de no tener nada que envidiar al vecino (cosa que nunca, jamás lograrán algunos por muy millonarios que sean): si en Madrid y Barcelona tienen AVE, lo "lógico" es que Logroño también lo tenga porque bueh, ellos no van a ser menos que los madrileños y barceloneses, y al negárselo, les estás "discriminando". Una mentalidad trágica que nos lleva a construír aeropuertos sin pasajeros, kilómetros de AVE sin uso que nuestros nietos pagarán hasta el fin de sus días. Porque ese concepto de "igualdad" nos la pela cuando lo traducimos a "euros de inversión por habitante": el dinero que se gasta en AVE por logroñés es infinitamente más que el que se gasta por madrileño ¿acaso eso no es discriminatorio? Señores, la masa y los números sí que importan, y mucho, a la hora de crear infraestructura pública, porque de lo que se trata es de que el mayor número de ciudadanos, NO de territorios, queden cubiertos con el menor gasto posible. ¿Por qué no aceptamos que cada lugar tiene sus ventajas e iconvenientes y apechugar con ellos? Vivir en Logroño tiene grandes ventajas que no tienen las grandes ciudades: no hay atascos ni contaminación, y tapear en bares sale sensiblemente más barato pero señores, no se puede tener todo, y mucho menos pretender tenerlo con el argumento espúreo de que tu vecino sí que tiene tal o cual cosa: la igualdad absoluta ni existe, ni ha existido ni puede existir. Si quieren un cielo limpio, bonitos paisajes y cero estres, les recomiendo que se vayan a vivir a Logroño. Y quien quiera AVE, que vaya a Madrid. Y se lo aseguro: elegir lugar de residencia en función de lo que desees tener en la vida no es ninguna tragedia, si no la esencia de la misma. Pues eso: menos exigir, y más elegir. O dejar de quejarse de que tenemos mil aeropuertos y trenes ruinosos sin pasajeros.

Pensamiento Nº 2: "Mis hijos son los mejores y más listos que nadie"
Qué ha terminado por joder: El sistema educativo

No creo que haga falta argumentarlo mucho. Todos nos llevamos las manos a la cabeza por los desastrosos resultados de nuestro sistema educativo. Los informes PISA nos colocan en la cola de Europa en resultados escolares, a pesar de que nuestro gasto por alumno ha superado durante décadas al de países como Alemania, y aún así, tenemos una mentalidad de "nuevos ricos", pensando que el problema se solucionará a base de tirarle dinero encima, pidiendo siempre más fondos para educación sin caer en la cuenta de que puede que oye, tal vez, y con la boca baja, el problema no sea el dinero si no como se gasta, y que la educación más importante sea, precisamente aquella que no se paga: la nuestros padres nos dan en casa. Porque todos estamos de acuerdo en que sí, que hace falta más disciplina en las aulas, que se tendría que perseguir la excelencia, que las aulas están masificadas y los títulos universitarios son papel higiénico que se regala como bolis, sí pero... si se trata de nuestros hijos, entonces la cosa cambia por completo. El profesor que castiga a nuestro niño es un tirano. Las pruebas de acceso y calificación de niveles académicos son "elitistas" (como si la excelencia no fuera enemiga del trato uniformador) y bueno, limitar las plazas en carreras, becas o la universidad es "discriminatorio", porque toooodo el mundo vale para estudiar y tooooodo el mundo ha nacido para tener carrera y toooooodo el mundo merece una beca, sea un maravilloso genio o un vago patán, claro. Conclusión: como todos y cada uno de nuestros hijos son una maravilla, y todos valen, todos deben de ser universitarios y todos deben de pasar todos los exámenes y... ¿excelencia? Qué le den, mi hijo es el mejor del mundo y lo merece. Pues eso. Que va a ser que tenemos el sistema educativo que merecemos, con títulos universitarios que no valen nada debido a esa gran frase de Los Increíbles: "cuando todo el mundo sea especial, nadie será especial". Cuando todos nuestros hijos "merecen" ser universitarios ¿Qué valor tiene un título universitario? Cáspita. Es como si esos títulos universitarios no sirvieran ni para limpiarse el culo con ellos y cada vez necesitáramos más y más años de formación y másters adicionales para formar a nuestros especialísimos retoños. Ahora bien, no teman, que ninguno de nuestras maravillosas lumbreras "especiales" será discriminada ni traumatizada, pobrecitos ellos.

Pensamiento Nº 3: "Existen oscuran fuerzas que causan todo el mal del mundo y deben ser combatidas a muerte"
Qué ha terminado por joder: La política

Los españoles siempre hemos tenido un regusto por la épica muy malsano que criticó Cervantes en su Quijote. Necesitamos ver grandes enemigos, amenazas, complots, y villanos terribles para cargar contra ellos. Al fin y al cabo, nos encanta ir de redentores y defensores de peritos pobres, que eso de construír y laborar es mucho más cansado y alimenta menos el ego que tener dos minutos de gloria: ¿quién quiere ser tendero cuando se puede ser héroe, eh? Ahora bien, eso traducido a la política tiene consecuencias nefastas. Porque para que hayan caballeros andantes, primero tienen que haber malvados dragones que combatir y si no los hay... pues se inventan. Y así llegamos a "las dos españas" y el odio que se destila en la política española, en la que no sólo se odia al político si no al votante. La mitad del país cree que la otra mitad son poco menos que ogros sedientos de sangre y los culpables de su ruina: no aceptaremos nada menos que vivir asediados por fuerzas malignas para así combatirlas y poder salvar al mundo de tu vecino facha que regenta un bar y de tu primo rojo y gay que le gustan las películas de Almodovar. Y así no se puede ir a ninguna parte, señores. Tenemos que crecer y dejar de ser niños: los dragones no existen. Tan sólo habitan en el corazón de los hombres, y quizás por eso los buscamos con tanta fruición fuera de nosotros, por no mirar que, quizás, sean muchas de nuestras propias actitudes las que han generado esta situación.

Pensamiento Nº 4: "Todas las opiniones valen lo mismo"
Qué ha terminado por joder: El debate público

O como hacer que enorgullecerse de la propia ignorancia sea considerado un signo de igualitarismo. Bien es cierto que muchas cadenas de televisión y tertulias tienen mucho que decir a este respecto, pero los españoles hemos asumido este axioma dañino con verdadero entusiasmo. No todas las opiniones valen lo mismo. La experiencia, el conocimiento, la valía personal, en definitiva, el saber de lo que se habla hace que una opinión sea digna de ser tenida o no en cuenta. El "todas las opiniones valen lo mismo" es una de las falacias lógicas más antiguas: la falsa equivalencia. Después nos quejamos de que aquí no sabemos debatir y de que es una lástima el bajo nivel intelectual de la discursión política: es la consecuencia lógica y directa de esta manera de "pensar". Si el Señor Punset y Belen Esteban se ponen a debatir sobre la sociedad de la información como si fueran iguales, pueden seguir esperando sentados ese "debate de altura". Aunque claro, es mucho más reconfortante para nuestros egos decir que "yo no valgo menos que aquel que sí que sabe y tiene una educación" y criticar "el elitismo", como si el elitismo y la cultura no estuvieran estrechamente unidas. ¿Quieres que se valore tu opinión? Sé humilde, admite tu falta de conocimiento, y luego haz por ponerle remedio abriendo un libro y tus orejas. Y si no, cierra la maldita boca.


Pensamiento Nº 5: "No ayudar a alguien cuando puedes hacerlo equivale a ser mala persona"
Qué ha terminado por joder: A la economía en su totalidad

Yo tengo una particular teoría peregrina de bar sobre que en el fondo, el estado y la economía de cada país reflejan sobre todo el cómo criamos a los hijos los ciudadanos de cada nación. Así pues, tenemos estados que actúan como padres que se desentienden de sus hijos, otros hacen el papel de padres estrictos, algunos se lo toman con más calma... pues bien, si tuviera que describir el zeitgeist del estado español, este sería el de maruja sobreprotectora y paranoica. La típica madre que quiere mucho a su niño pero que tienen nula confianza en sus capacidades, por lo que de tanto que lo abraza, acaba axfisiándolo y volviéndolo medio lelo. Todo esto parte de nuestra dañina mentalidad de que pudiendo ayudar a alguien, negarle tu ayuda es propio de una mala persona. ¿El niño tiene problemas con los profesores? Pues a apoyar al niño frente a los profesores que "le tienen manía", pobrecito. ¿El niño no puede hacer los deberes? Pues ale, a hacerselos al pobrecito. ¿El niño tiene que hacer papeleo, lidiar con burocracia? Nah, ya se lo haces tú por él, pobrecito. ¿Conclusión? El niño acaba por ser un inútil incapaz de valerse por sí mismo en la vida. Y eso sí, nos da mucha penita. Ese es ni más ni menos la misma actitud que ha tenido nuestro estado a nivel económico: sustituír la sana competencia entre empresas y el darwinismo de "la supervivencia del más capaz" por "es que me da mucha penita que cierre esa empresa" (que casualmente es de un amigo mío): adelante con las subvenciones y el clientelismo para toda las empresa, institución e industria incapaz de funcionar como Dios manda y de ofrecer nada por lo que el consumidor esté dispuesto a pagar: minería del carbón, cajas de ahorros, fundanciones esperpénticas, películas e "industria cultural" y un larguísimo etc. ¿La conclusión de todo esto? Que las empresas rentables y las personas capaces de encontrar trabajo (que es de donde sale la mayor parte del dinero de los impuestos) acaban por subvencionar y mantener a las empresas no rentables y a todo aquel incapaz de encontrar trabajo (y no, no me refiero a los parados de larga duración, si no más bien al primo tonto del alcalde). La conclusión: al final nadie es capaz de generar dinero ni de encontrar trabajo: todos perdemos. Eso sí, por favor Europa, me imprima unos euros por la caridad de Dios. ¿No le doy mucha penita? ¿Cómo, qué dice? ¿Que no piensa ayudarme aunque puede hacerlo para ver si así espabilo? ¡Mala persona, nazi, Merkel!

6 comentarios:

Dynamite Duck dijo...

Excelente articulo y 100% de acuerdo con los cuatro primeros puntos, en especial aquel que señalas el falso o deforme concepto español de que "todas las opiniones son iguales por tanto son iguales" (y mucha gente se cree que llevando la contraria tambien demuestran su inteligencia).
No obstante el quinto....más que "no ayudar al projimo es de mala persona" yo lo llamaria "cuanto más protegido este el niño más fuerte y seguro de sí mismo crecerá", porque el problema no es de las subvenciones sino de como se emplean.
El rescate financiero de empresas no podria ser más premeditado y selecctivo: se hunden servicios para abusar de los fondos públicos por parte de las mismas personas que deberian estar controlándo que esto no suceda.
Europa ha tenido que cortar en varias ocasiones los fondos a españa porque no aclaraban hacian dónde iban destinados.
Al final los que padecemos este chorieceo institucional es la gente de abajo no nuestros supuestos representantes.

Eso sí, el españolito medio solo es sabio después de la desgracia, no antes.

Un saludo y felicidades por este blog tan interesante.

Ikael dijo...

Gracias por tu agudo comentario, Dynamite Duck :)

Tu definición es un tanto más acertada, porque es algo que permea a toda la sociedad española: el afán de sobreprotección a todos los niveles, hasta el punto de conseguir el efecto contrario al que se buscaba: de tanto que las madres y estado protegen a sus hijos y ciudadanos, estos acaban por ser mucho más incapaces y, por lo tanto, quedan más desprotegidos.

Lo de ver a gente manifestándose para que no cierren empresas que viven enteramente de presupuestos estatales es descorazonador. Nos falta gritar "¡vivan las caenas!"

Mercury dijo...

Jaja, me ha tocado la fibra especialmente el punto del sistema educativo. Creo que si ahora mismo volviera atrás... muy probablemente no estudiaría (al menos no tanto tiempo).
Creo que no sólo es que hay gente que no vale para estudiar, ¡es que hay gente que desperdicia su talento estudiando!

Buf, y el tema de la igualdad creo que te da para escribir 50 blogs como este (eso sí, con cuidadito, porque ya sabes, que es tocarle a la gente ese tema y se ponen como fieras xD)

En fin, otro artículo que disfrutar, enhorabuena :)

Anónimo dijo...

Gilipollez tras gilipollez.

Anónimo dijo...

Y de aquí al "si los recortes no están bien empleado, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" hay un paso muy pequeño. Deberíamos para a pensar antes si podemos echar la culpa a los españoles de todos esos problemas cuando ellos sólo han hecho lo que mejor podían, intentar sobrevivir, y dejar de hacer culpable al currante de los grandes males. Muchas de estas acusaciones ni siquiera son males de España, sino que los españoles sólo estaban siendo víctimas de su tiempo, el relativismo que denuncias, por ejemplo.

Rajoy estará muy orgulloso de esta entrada.

¿También dirías cosas como "el que no puede pagarse la casa que no se hubiera hipotecado"? como pensamiento que se ha cargado al sistema hipotecario y financiero español?

Ikael dijo...

Estimado anónimo, no es ese el propósito de mi entrada. En efecto, han habido multitud de factores externos que han contribuido a nuestra lamentable situación, y de los cuales los españoles de a pie no tenemos la más mínima culpa. Desde la imposibilidad de devaluar nuestra moneda al pertenecer al Euro, pasando por unas élites corruptas, un sistema político diseñado con el culo, un estado de derecho prácticamente inexistente y un tejido industrial débil.

Pero ya existen cientos de artículos y blogs dedicados a ello, es un tema bien estudiado y comentado, por lo que decidí hacer algo distinto: estudiar las causas internas que nos han llevado a este punto, dado que son las que podemos cambiar y aquellas sobre las que tenemos un control más directo. No es un discurso de culpabilidad, si no de responsabilidad. Porque si todo se debe a causas que escapan a nuestro control, eso significa que nuestra única opción es acurrucarnos en un rincón y dejarnos morir. Y eso sí que no.

PD: Lo del señor Rajoy es como para juzgar
lo por traición. Pero eso es tema para otro artículo...

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