miércoles, 4 de septiembre de 2013

5 tipos de mujeres con las que en realidad no quieres salir

Que no pare la fiesta, lo prometido es deuda: después de nuestro 5 tipos de hombres con los que en realidad no quieres salir, aquí como creemos en eso de la igualdad y la sana autocrítica, presentamos a 5 tipos de mujeres con las que en realidad no quieres salir. Que ustedes las disfruten (o padezcan), y sobre todo, se echen unas risas al verse reflejados más o menos en ellas:




Arriba, una buena razón para abrazar el celibato



Mujer en crisis reproductiva

Hábitats: Meetic, gabinetes de terapia familiar, la sede de Goldman & Satch
Frase: "No soporto a los hombres que tienen miedo al compromiso. O a mi correa de adiestramiento"

De igual manera que las mujeres han aprendido a desarrollar con el tiempo un 6º sentido que las aleja del baboso de discoteca o gañanmán (a la fuerza ahorcan, supongo), los hombres hemos desarrollado un fino olfato para detectar a esta mujer. Suele ser una mujer interesada en una relación seria. De hecho, tan, tan y tan seria que le da exactamente igual con quién forje dicha relación: lo importante es que desemboque en altar y niño, y que lo haga lo antes posible. Que dicho altar y niño lo provea Robert Downey Junior o el violador del ensanche es lo de menos, lo que importa es un generador de preñez y proovedor de estabilidad emocional. Su pareja es pues, un medio para suplir carencias personales, no un fin donde sumar fortalezas. Y bueno, una vez esas necesidades hayan sido satisfechas, se procederá a pasar del culo del hombre en cuestión: la estabilidad emocional que provee una relación "seria" es lo verdaderamente importante aquí, el hombre incauto al que se le ha metido en medio de todo esto es tan sólo un engranaje sin importancia. Ahítienen la receta perfecta para un matrimonio infeliz, no busquen más. Y hasta que este se consiga, la mujer en crisis reproductiva echará el lazo a todo lo que se mueva y no lleve anillo en el dedo con voraz avidez. Y es que llegados a ciertas edades, el panorama del mercado ligoteril para hombres se convierte en un terreno minado por mujeres de este tipo, lo que al final desemboca en una paranoia aguda hacia todo aquello que huela a compromiso, no tanto por el compromiso en sí mismo, si no por el motivo que puede haber detrás de este. Lo crean o no, a los hombres nos gusta que nos amen por lo que somos, en vez de por aquello que damos. Igual que a vosotras, vaya. Y este tipo de mujeres, como que no lo pillan.

La terrorista emocional




Hábitats:  Telenovelas latinoamericanas, galería de los horrores de tus Ex, debajo de tu cama, esperando el momento adecuado para atacar y convertir tu vida en un infierno
Frase"Lo siento, no intentes arreglarlo, ahora ya no me valen tus disculpas"

Un consejo universal válido tanto para hombres como mujeres: en temas sentimentales, nunca tomes rehenes, ni negocies con terroristas. Todos sabemos qué son rehenes, ahora bien ¿quiénes son los terroristas? Bienvenidos a la terrorista emocional. Prototipo de villana de culebrones, tanto hombres como mujeres tenemos nuestras tendencias dominantes, pero como bien sabemos, cada sexo las expresa a su manera. Si el hombre tiránico tiende a ejercer su poder mediante la amenaza explícita (en casos criminales, llegando a las manos), a la mujer tiránica le gusta ejercer su opresión de otra manera: la amenaza emocional. Ambos dos son tipejos de la peor calaña, y de ambos se debe de huír como de la peste bubónica, pero el caso de la terrorista emocional, es algo que, al ser una agresión psicológica en vez de física, mucha gente acepta como algo normal, sin estigma social alguno, de ahí su abundancia. Me estoy refiriendo a quien negocia con su afecto como moneda de cambio, o que ve al amor como algo tremendamente condicional que se puede dar y retirar a tu pareja por mero capricho personal: cuando de ser el amor de tu vida a ser un desgraciado más tan sólo media un entrecejo fruncido, cuando se amenaza con dejar de querer a alguien día sí día también, en definitiva, cuando el afecto es extremadamente condicional y cada pequeña disputa diaria es elevada al rango de drama y ultimátum, no te quepa duda: estás tratando con un terrorista emocional. Y con esa gente no hay negociación ni tregua posible a su chantaje. Sé valiente: no negocies con terroristas, ni si quiera aunque se pongan dulces y cariñosas para mostrar que te equivocas con ellas. El único lenguaje que entienden es el de la fuerza en sentido amplio, y lo único que aceptan por respuesta no es un "Ni para tí ni para mi", si no una rendición incondicional por tu parte. Ellas mismas se ven como una suerte de "agentes pedagógicos" en una constante acción disciplinaria sobre los que la rodean: su novio debe aprender tal o cual lección, como si de críos se tratasen, porque la única relación de pareja que conocen es la de dominante sobre dominado. La sorpresa les viene cuando resulta que también los hombres reclamamos una relación de iguales y no una relación asimétrica de niño imbécil sometido a una madre severa que sabe mejor que él lo que le conviene y que funciona a base de amenazas. Y sorpresa: acabamos por mandar a ese tipo de mujeres a la mierda. Eso cuando no nos olemos el percal y cortamos por lo sano al primer atentado.Y es que como bien sabe nuestro amigo el Harlem Shake, nadie quiere estar con los terroristas, por muchos ojitos que nos pongan.

Gorda identitaria



Frase"La belleza está en el interior"
Hábitats: Facultades de ciencias puras, Facebook

Llegó el momento de ser políticamente incorrectos: Hay gente en esta vida que es fea. No pasa nada. Todo nos hemos sentido feos alguna vez, y todos somos feos para otra persona, que los gustos de cada uno son muy suyos. Y la genética puede ser una mala puta, sí. Pero hay una vital diferencia entre ser feo, y estar gordo. O gorda, como es el caso. Es difícil modificar la estructura facial y que quede bien, incluso disponiendo de dinero para ello, como sabrá gran parte de Hollywood. Sin embargo, el propio cuerpo es algo tremendamente plástico y es perfectamente factible modificarlo a base de dieta y ejercicio, salvo casos bien raros (tan sólo un 5% de todos los casos de obesidad, para ser más exactos). No, no he dicho ni que la lotería genética sea justa (no todo el mundo engorda igual de bien), ni que adelgazar sea fácil, ni que la anorexia sea la respuesta, deja de autojustificarte. Yo también tuve 10 kilos de más. Qué cojones, he tenido a amigos con incluso 20, 30 y hasta 45 kilos de más. En algún momento tuvieron que dar el puñetazo en la mesa y decir "se acabó". Eso sí, reconozco una cosa: las mujeres lo tenéis mucho más jodido en este sentido que los hombres. Tenéis por un lado a toda una industria erguida sobre el malestar hacia el propio cuerpo, mandando un mensaje de constante insatisfacción hacia vuestra figura. Y por otro, con esto de la post modernidad e Internet, tenéis a toda una especie de grupo de apoyo rollo "obesos anónimos" empeñados en lanzaros al polo opuesto y convenceros de que eso de que a la gente no le guste los cuerpos con sobrepeso es una convención 100% social realizada por una cábala conspiratoria de hombres malvados que fuman en puro y que uno es bello per se. Adelante con el "dale a me gusta si a  ti esta modelo también te parece atractiva y estás a favor de la, hum, diversidad corporal". Ni tanto ni tan calvo señoras. Ambas posturas son un montón de mierda, la una, autoculpable, la otra, autocomplaciente. En el justo medio está la virtud. No pasa nada por no ser un supermodelo o no poder dedicar 3 horas diarias a cuidar tu aspecto físico. No pasa nada por desviarse del canon de belleza oficial. No pasa nada por estar a gusto con tu propio cuerpo. De hecho, es una gozada salir con mujeres que no se ven a sí mismas como un adefesio. Ni si quiera pasa nada por tener kilos de más, ser rellenitos o estar gorda per se. Ser gorda no es el problema, ahí está Adelle pare demostrarlo. El problema está en cuando dedicas más esfuerzo y tiempo a autojustificarte y lamentarte de tu suerte con los hombres que a hacer deporte. Y entonces, amiga mía, tienes un problema que nace de tí. No de la sociedad, ni de la superficialidad de los hombres ni del sum sum corda: de tí. Porque resulta que tu cuerpo es una parte indisoluble de tu persona y que toda relación, por muy romántica que sea, tiene siempre un sustrato de atractivo físico aunque sea pequeño, como criaturas físicas y biológicas que somos. No es superficialidad, es naturaleza humana, a ver si va a resultar ahora que a las mujeres no os gustan los tíos macizos y buenorros, pero desgraciadamente, rara vez cuando una amiga te pregunta por qué no consigue pareja, la gente tiene el cuajo de responder "porque estás gorda, por qué va a ser, cojones ya". Sí, bueno, hace falta tener muuuuucho más tacto del que yo tengo para decirlo, pero plantéate lo siguiente: si tu personalidad es chispeante, tu ingenio es agudo y eres buena persona ¿qué falta en la ecuación para que consigas pareja? Oh. OH. Pista: el club Bildelberg no se creo para convencer al mundo de que los cuerpos obesos son feos y así joder tu vida sentimental. Increíble, lo sé. Ahora, vente al gimnasio conmigo, que nos hará bien a ambos.

La "medio bipolar", alias mujer supercomplicada y superoriginal



Hábitats: Facultades de letras, Starbucks, el top 10 de tías más buenas de tu Universidad
Frase"Sí. Soy caprichosa, loca, histérica, rara, complicada, cabezota, me encariño rápido, me olvido lento, me río de nada y lo más importante es que soy ÚNICA entre un millón"- Visto un millón de veces en Internet. Con esta, un millón y una.

No es que se haya puesto a sí misma la etiqueta de "especial", es que además se lo cree. Caprichosa, inestable, incomprensible, extremadamente fácil de ofender y por lo tanto, extremadamente complicada de tratar, la mujer super-original y complicada considera que su manera de ser, lejos de ser un problema para los otros, es su particular regalo de Dios al mundo de los mortales. Desde esa perspectiva, la "medio bipolar" se ve con derecho a no dar explicaciones de su comportamiento a nadie JAMÁS (¡Deberías ser TÚ el que me entienda a MÍ!) y a juzgar de manera terrible y en un plis plas a todas las personas que la rodean en base a criterios absolutamente superficiales, subjetivos y random y que ella toma por profundos ¿te gustan los mojitos? Eres un tipo banal, uno más del rebaño, ese es un cocktail de masas ¿Cómo osas hacer un chiste en el que muere un gato con lo que a mi me gustan los animales? Eres un Insensible y un monstruo  asqueroso ¿También te gusta Portishead? Seguramente eres el superhombre de Nietszche, me has caído en gracia, puedes besar mi anillo. Su cosmovisión a base de esterotipos nace de que ella no va a dedicar más de dos segundos de su vida a intentar entender a alguien (en su no-muy-humilde opinión, nadie merece tanto la pena) porque la idea es que sea la gente la que haga por entenderla a ella de ahí lo de detestar explicar a nadie nada de lo que pasa por el interior de su cabecita ¡Con lo que molan que otros hagan por comprenderme y giren a mi alrededor! Y si no me entienden, es su problema, no el mío,  amén de ser una prueba inequívoca de su inferioridad mental. El problema es que que semejante manera de pensar está relacionada con trastornos límites de la personalidad y dolencias narcisistas diversas. Lo crean o no, la inmensa mayoría de los seres humanos tienen cosas infinitamente más importantes y productivas que hacer antes que ponerse a dedicar tiempo y esfuerzo a descifrar qué cojones quieres decirles a través de señales crípticas porque resulta que te pesan los huevos (en este caso, ovarios) a la hora de expresarte. No eres tan importante. No eres tan interesante. No mereces tanto tiempo. No mereces tanta molestia. No estás estableciendo "un filtro" en positivo. No eres especial. Lejos de ser especial, la mujer "bipolar" tan sólo es una ególatra más de tantas que pueblan nuestro siglo XXI de egos hinchados en redes sociales y facultades de bellas artes masificadas. Deberían plantearse seriamente si su fracaso perpetuo con los hombres o los seres humanos en general pueda deberse a ello. Puede que, lejos de ser una persona egocéntrica y horrible, sea, lo más probable, alguien normal que simplemente tiene problemas para comunicarse: bienvenida sea. No pasa nada. En serio, todos tenemos nuestras cosas y defectos personales, todos somos humanos, pero haz el esfuerzo de comprender al mundo en vez de autojustificarte con la excusa mediocre de "yo es que soy así", por favor. No es el resto de la especie humana la que se tiene que adaptar a tu idiosincrasia personal. La inteligencia es la capacidad para adaptarse al entorno. Tú estás pretendiendo que el entorno se adapte a tu persona. Suma dos y dos. Y haz lo inteligente en vez de considerar que la gran mayoría de la especie humana no está lista para tratar contigo, que va a ser que es justo todo lo contrario. Que el problema no es tener un defecto, si no hacer de este tu seña de identidad personal.

La feminazi (misandrógina de no-tan-incógnito)



Hábitat: Todo el ancho mundo (occidental)
Frase: Cualquiera que incluya las palabras "patriarcado", "privilegio" y "machista" en el mismo párrafo

Aunque no lo parezcan, la feminazi es el reverso oscuro de "el buen chico". Esta mujer, al igual que el buen chico, suelen ser personas inteligentes, o incluso brillantes que han tenido, digamos, mala suerte con el sexo opuesto, y que en vez de rendirse ante la evidencia (que eso de la mala suerte repetida no existe), llegan a una conclusión mucho más genial: al igual que el buen chico, la feminazi concluye que el problema no lo tiene ella, si no los otros 4.500 millones largos de seres humanos de género opuesto que habitan la Tierra. Los hombres heterosexuales son para las feminazis una especie de versión cutre de las mujeres. Un hombre, viene a ser una mujer carente, una mujer a la que le falta sensibilidad, bondad, refinamiento, dulzura dignidad, madurez e inteligencia. Ahí es nada. Las únicas cosas que el hombre posee y la mujer no, son privilegios y un pene ¡Ay, si ellas fueran lesbianas, serían tan y tan felices! ¡Ay si los hombres pudieran ser como sus primos, los homosexuales, con lo apañaos que son! Como se puede ver, la feminazi y el buen chico son almas gemelas con lamentos prácticamente idénticos sobre el otro sexo, quizás deberían salir juntos y así nos reíamos todos. Sin embargo, lo que hace que se diferencie de "el buen chico" es que al contrario que este, la postura personal de la feminazi no está mal vista por la sociedad actual y, por lo tanto, es infinitamente más complicado que alguien las saque de su error. La rama cutre de feminismo de andar por casa o "feminismo de Reddit" (no confundir con el feminismo de verdad) sirve, ante todo y sobre todo, no para mejorar la vida y derechos de las mujeres, si no como grupo de apoyo de este particular tipo de féminas.

Bajo esa capa de agresividad preventiva hacia los hombres, lo que subyace sobre todo es una incapacidad absoluta de lidiar con las emociones propias que le suscita eso de forjar relaciones (las que sean) con miembros de otro sexo,  responsabilizando a terceras personas de sus propias emociones: como bien reza la imagen, tus derechos acaban donde comienzan sus sentimientos, ante todo y sobre todo, sus sentimientos de ofensa. Ellas no se ofenden ni frustran con facilidad, no, en absoluto, son los hombres (todos los hombres) los que lo decimos todo a mala hostia o con segundas y aviesas intenciones, eso cuando no somos inconscientemente sexistas o cuando el lenguaje mismo es sexista o cuando el universo y los bosones de Higgs son sexistas. Ella no puede controlar sus propias emociones y complejos varios, por lo que piensa que una solución más efectiva a ese problema es en vez de eso, controlar a toda la sociedad, empezando por (cágate) otras mujeres como ella: ¿Qué haces enseñando escote? ¿Qué haces usando tu atractivo sexual para conseguir ventajas sociales? ¿Qué haces disfrutando de tus relaciones sentimentales? ¿Qué haces quedándote en casa cuidando a tus hijos? ¿Qué haces usando lenguaje sexista? ¿Qué haces que no eres tan infeliz como yo, tan cabreada con el mundo como yo, tan ofendida como yo? Todo lo que haces me afecta personalmente ¡Dejad de vivir, todos vosotros, hombres machistas y mujeres sumisas! Lo verdaderamente triste de semejante actitud es que su inteligencia se convierte en su condena al no estar unida a la sabiduría: ellas han creado un sistema de creencias y dogmas para autojustificar sus neurosis personales, no muy distinto al de una religión, dentro del cual es imposible que lleguen a ser felices o a tener una relación de pareja medianamente sana. ¿Cómo vas a ser feliz en un mundo en el que la mitad de las personas que lo habitan son despreciables? ¿cómo vas a ser feliz en un mundo dónde sólo puedes estar satisfecha bajo un férreo control de la vida de todos los que te rodean? Decía Sartre que el infierno son los otros, cuando en realidad, el infierno nos lo creamos nosotros solitos en nuestra cabeza. Los otros son tan sólo nuestro chivo expiatorio para justificar nuestros dogmas. La feminazi es el perfecto ejemplo de ello. Y mientras tanto ¿Por qué será que ningún hombre quiere estar con semejante tipo de mujer? ¿Por qué será que sus relaciones no duran? ¿Por qué será que ella no "encuentra" a ningún hombre? Será por el sexismo. O el patriarcado. O el racismo. O los prejuicios. Los prejuicios de los demás, por supuesto.

1 comentarios:

Sara Mansouri dijo...

Genial.

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