martes, 14 de julio de 2015

Grecia ens roba!

ENS ROBA!!!!! Los griegos, ese pueblo de vagos deshonestos come-moussakas quieren hacerse con nuestro dinero que tanto nos ha logrado conseguir para tumbarse a la bartola ¿O eran los españoles? Perdón, quiero decir, "Espanya". Espera ¿De qué me suena a mi toda esta situación y ese discurso (ahora sí) populista? ¿Y por qué la disonancia cognitiva de algunos está por las nubes?

Si el griego hablara con acento andaluz, estarían esos dos de arriba dándose de hostias



El actual drama griego parece que va a acabar en tragedia, pero el cómo lo estamos viviendo en España es lo que le añade el punto tragicómico. Es decir, aquí los mismos que pedían a  Cataluña solidaridad con el resto de España son los mismos que no quieren pasar ni una a Grecia, mientras que una gran parte de los del "Espanya ens roba" son los que ahora se han subido al carro de la solidaridad paneuropea y el perdón de la deuda. Así pues ¿En qué quedamos? ¿Hay que tener solidaridad siempre? ¿A ratos? ¿En según qué condiciones? ¿O va a ser que para variar los españoles sustituimos eso de la coherencia y el raciocinio por lo bien o mal que nos caiga alguien?

¿O tiene que ver con el papel que ese alguien "represente" en el imaginario colectivo, con la malvada Espanya siendo la encarnación del franquismo y Grecia una heroica víctima resistente frente al capitalismo mundial? Seamos serios señores, por favor. O mejor aún, seamos coherentes. Porque aunque las situaciones económicas no tienen nada que ver, los paralelismos políticos en la relación de España y sus regiones VS Europa y sus países son obvios. Y pueden darnos una respuesta para salir de las dos crisis... o meternos hasta las trancas en una crisis todavía mayor.

Para empezar, reconozcamos una realidad incómoda: Que esta crisis es una crisis política, no económica, por mucho que su causa primera y última resida en la incapacidad del estado griego para cuadrar sus cuentas. Igualita que la del encaje España-Cataluña. La narrativa de "los mercados contra el pueblo griego" es deshonesta en extremo. Es "el pueblo alemán contra el pueblo griego", unos defienden que si prestan dinero de su bolsillo este vuelva luego bajo sus condiciones, y otros, los receptores de dicho dinero, también quieren imponer sus propias condiciones para devolverlo (o no), ya ven lo que son las cosas. Ninguno aquí es "más pueblo" que otro, y tan soberanos son los griegos para mandar a freír gárgaras al BCE y sus exigencias de una mayor austeridad, como soberanos son los alemanes (y finlandeses y holandeses) para decir que en tal caso el dinero se lo va a prestar su pastelera madre, y tan soberana es la UE para decidir si Grecia sigue en la moneda común o si sale de una patada, que esto sí que es algo que se tiene que decidir entre todos. Simplificando mucho, así hemos llegado a este impasse, en el que las dos partes se han quitado la careta. Son dos voluntades contrapuestas y están creando una tensión en Europa similar a la que tenemos en España, con unas regiones ricas tildando de vagos y ladrones a las regiones pobres, y otras regiones pobres apelando a la solidaridad común y acusando de matonismo a las regiones ricas.

Quizás esta fuera la idea desde un principio

¿Entonces cuál es tú postura, Ikael? ¿Quién tiene razón aquí? ¿Cómo deberíamos actuar? ¿Con solidaridad sí o sin ella?

Mi postura es: Ni con solidaridad ni sin ella:Con porra. Deberíamos actuar con porra, esposas y sobre todo, con prisión, prisión para todos. Mi respuesta es la misma respuesta que di en su momento a esa pregunta bobalicona e insultante que hizo un diputado de IU cuando el PP amagó con considerar un delito gestionar el dinero público de manera irresponsable "¿Entonces qué van a hacer, mandarnos a todos a la cárcel?" EXACTO. A todos. Todos los dirigentes irresponsables a la cárcel, esposados como un vulgar Vaquilla, porque eso es lo que son, independientemente de que su gestión esté tipificada como delito o no. No se engañen. Lo que ha creado esta crisis en un primer lugar son las redes clientelares del sur de Europa, que permiten a los políticos de toda la cuenca mediterránea gastar el dinero de sus ciudadanos a manos llenas para comprar favores y petar de subsidios a un par de colectivos con más "derechos" que el resto, en detrimento de la población general. Y ahora que se les ha quedado corto el dinero propio, van a por el ajeno. Y para colmo de males, mientras el grueso de su población sufre unas condiciones abyectas de pobreza y austeridad, sus "niños bonitos" (esas conserjerías de flamenco, esos astilleros tesalónicos, y un largo etc)  siguen disfrutando de dinero a espuertas. "Niños bonitos" a los que nadie tiene bemoles para ponerles coto, para gran cabreo del contribuyente alemán... y catalán.

Y es que la parte trágica de todo esto no viene de la intervención, si no de la falta de ella. De que ni Syriza, con toda su legitimidad electoral y democrática, ni la Unión Europea, con todo su músculo financiero y resortes burocráticos, quieren meterse a desmantelar ese cenagal de los "derechos adquiridos" y cortijos del sur de Europa. Los gobiernos griego y español no actúan porque saben que quien se cargue el PER y sus mil variantes griegas, italianas o portuguesas, perderán las siguientes elecciones. Y las autoridades centrales tampoco quieren meterse en ese berenjenal, porque ay amigo, me puedes poner toda la austeridad que quieras (total, los damnificados van a ser los mismos pringaos de siempre) pero no me toques el chiringo de mis jerifaltes para ganar elecciones, que entonces atentarás contra mi "soberanía nacional".

A lo que yo respondo como español y europeo, con que esos discursos sobre "soberanía nacional", sobre cómo los dirigentes y afiliados del PASOK o el PP son poco menos que la encarnación de la voluntad popular en un cuerpo humano cual Dalai Lama de baratillo, y sobre cómo nadie "de fuera" puede venir a limpiar las cloacas de "mi" chiringuito nacional y particular porque ellos son "soberanos", me los paso yo por mi soberana puerta de Branderburgo de la que penden mis soberanos cojones, faltaría más. Mi dinero es mío, y lo daré a quien lo merezca, no a una casta de fulanos especializados en ganar concursos de popularidad a golpe de red clientelar que se encargarán luego de "gestionarlo".

Y una vez solucionado ese "pequeño detalle", una vez el palacio de San Telmo, el Consejo de los Helenos y tantos otros parlamentos regionales hayan sido desinfectados con lejía y desalojados en un furgón blindado de la guardia civil o de la Interpol europea, con su autonomía suspendida e intervenida DE VERDAD, es decir, con juez, luz y taquígrafos y no mediante organismos mutantes y turbios rollo Troika, entonces, señores, hablamos de solidaridad y de dinero, que se dará, sí, pero esta vez para ser bien administrado en un auténtico acto de solidaridad europea de pueblo a pueblo, no para ser empleado en putas y cocaína y que siga la fiesta para los cuatro políticos bien situados y sus cuatrocientos partidarios del pesebre.

Nos han dado en toda la urna, no en la billetera
Porque sin justicia no hay solidaridad que funcione, y sin representación democrática efectiva y transparente, no hay unión monetaria que valga, le pese al banquero alemán que le pese. Claro que hablar de una justicia paneuropea que persiga a los corruptos y el mal gobierno por encima de jurisdicciones nacionales, y de una cabeza de gobierno elegida democráticamente entre todos los ciudadanos de la UE para dirimir qué hacer con ese dinero de toda la UE implicaría algo verdaderamente aterrador para muchos políticos: Implicaría construír un país. Unos Estados Unidos de Europa como tales. Y eso es algo que los españoles no tenemos bemoles a hacer con nuestra propia España, así que ¿Cómo van a tenerlos los alemanes con Europa? ¿Cómo van Europa y España a transformarse en unos estados de pleno derecho, con el disgusto que eso causaría a los enanos políticos que nos gobiernan?

Pues bien, nos guste o no, si no damos ese paso la solidaridad interregional, paneuropea, española. o la que sea, simplemente, no puede existir.

Y todo lo demás, todas esas narrativas que creamos para reconfortarnos sobre buenos buenísimos, malos malísimos, griegos vagos, alemanes nazis y demás estereotipos xenófobos, no dejan de ser teatro para quien se lo crea. Y no se ustedes, pero a mi el teatro me gusta verlo en el Odeón. No en el Ágora.

2 comentarios:

arthegarn dijo...

Chico, lo siento pero no me convence nada el paralelismo.

Pero es que no estoy de acuerdo en que esta sea una crisis política y no económica. El asunto griego es, ante todo y mayoritariamente, un asunto económico. Tiene que ver con quién tiene dinero y quien no, quién pide prestad a quién y qué condiciones pone quien tiene dinero para prestarlo a quien no lo tiene con garantías de que podrá recuperarlo. Porque, aunque a ti no tengo que decírtelo, el dinero de los estados tampoco crece en los árboles.

No es “el pueblo alemán contra el pueblo griego”, eso es mirar las cosas con una óptica confrontacionista (típica de los que todo lo ven bajo el prisma de la lucha de clases, por ejemplo) que no es propia de ti. No hay guerras ni confrontaciones. Hay negocios, transacciones racionales; gente que no tiene dinero y quiere tenerlo, y gente que tiene dinero y no quiere perderlo. No hay confrontación, aunque a una de las partes (la griega), o mejor dicho al gobierno de una de las partes, le intrerese venderlo como tal para apelar al patriotismo, al sacrificio y a la economía de guerra porque son las únicas cartas que tienen en la mano. Y es que la mentira tiene las patas muy cortas y el populismo tres cuartos de lo mismo: al final tienes que jugar siempre a lo mismo.

La situación no es más semejante a la que tenemos en España en mayor medida en la que Pulgarcito es semejante a Rambo. En Europa no existen el tipo de instituciones, encargadas específicamente para velar por la unidad nacional y la solidaridad interterritorial, que existen en España. La UE está, hoy por hoy, compuesta de estados soberanos que, a las malas, hacen (como describes) lo que les da la gana. Pero España no es así y, a las malas, empiezas a meter consellers en la cárcel por prevaricación y usurpación de funciones y santas pascuas, como sugieres más adelante. Pero esa es una porra de la que la UE carece. No, el paralelismo no es válido. Ni la UE tiene los objetivos del Estado, ni muchísimo menos tiene los medios (¡ni la legitmidad!) para llevarlos a cabo. LA UE no puede entrar a sangre y fuego en un país soberano (se llama “acto de guerra”) como sí que puede hacerlo el Estado en el Palau de la Generalitat.

Otro tema. Por lo que yo hablo con los alemanes que conozco la percepción no es que los griegos sean unos vagos. La percepción es que no son de fiar y que no devuelven los dineros – y razón tienen y, sobre todo, que están manteniendo un Estado del Bienestar que ofrece prestaciones a los griegos que el Estado alemán ni iguala ni se acerca, y que esas prestaciones las ofrece por el procedimiento de gastar el dinero que ganan y ahorran los alemanes. La percepción es del tipo: “no voy a trabajar y a ahorrar yo para que los griegos se jubilen a los 45 años cuando yo lo hago a los 65. Ni hablar.”

No es asunto de solidaridad. Eso no es solidaridad. Es un tema de cómo los que tienen dinero creen que debería gastarse, y sobre la legitimidad que tienen los que tienen dinero para decir que las cosas hay que hacerlas así – al fin y al cabo, así las hacen ellos y les ha ido bien, ¿no?

Y, sí, para sanar la UE es necesario avanzar en el proyecto y construir cuanto antes una política fiscal común que evite esta brutal disparidad entre los ricos (que hacen buenas políticas) y los pobres (que no las hacen). El problema es que eso implica una importante cesión de soberanía a la Unión y que los alemanes, que saben cuántos son, no tienen nada claro que una política fiscal común vaya a ser la acertada (es decir, la suya) en vez de que las masas mediterráneas conviertan la UE en un macroestado del bienestar mediante macroemisiones de eurobonos que dejen a la UE macroendeudada como acaban siempre ellos. Y, una vez más, su buena parte de razón tienen...

Anónimo dijo...

Entiendo que hay un punto de vista que no contempláis, mi buen caballero meditabundo, y es que la idea de que la Unión Europea ya existe parece que queda demostrado que es una falacia para engañar incautos.
No existe la Unión Política. Tan solo existe un Parlamento Europeo, en el que nadie cree y a quien casi nadie hace caso. Carece de poder real, y el hecho de que se celebren elecciones periódicas es tan débil señal de una organización democrática unitaria como las descorazonadoras cifras a que alcanza la abstención en cada país, y el rango de los políticos que las distintas formaciones presentan como candidatos. Y ni siquiera se plantea que pueda existir en un futuro próximo, pues muchos países, como Inglaterra, Suecia, Austria, Holanda o Dinamarca no estarían dispuestos a consentirlo en absoluto.
No existe una Unión Social. De ninguna manera existe homogeneidad entre los planteamientos sindicales entre los países miembros. Ni aquellos países con sindicatos de más débil implantación en la clase trabajadora, como el nuestro, podrían soportar una libertad sindical plena, sin que los Convenios Colectivos tuvieran fuerza de Ley, se publicaran en el B.O.E. y solo pudieran implantarse porque el Poder Ejecutivo obliga a su complimiento incluso a aquellos que no los han suscrito, ni los países con sindicatos fuertes estarían dispuestos a admitir un intervencionismo y una tutela estatal como existe en el nuestro.
No existe una Unión Fiscal. Los países de menor desarrollo no soportarían una presión impositiva como la existente en los países más desarrollados, que estrangularía totalmente su economía, y los países más desarrollados consideran como derecho adquirido un nivel de protección social por parte del estado que de ninguna manera puede mantenerse con un menor nivel impositivo.
No existe Unión Exterior, y cada desarrolla su propia política de alianzas y negociaciones exteriores no solo con independencia, sino en absoluta competencia con los restantes.
No existe Unión Militar. El proyecto de Unidades Militares de Intervención conjunta es una burda patraña, y un medio de seguir dando trabajo a las diferentes fábricas de armamento. Hay países que están en la OTAN y otros que no, e incluso los que están en la OTAN hacen exclusión expresa de su fuerza nuclear (Francia, Reino Unido) e incluso no están integrados en la alianza militar (Francia)
No existe Unión Económica. Coexisten diferentes monedas y, lo que es más importante, diferentes Bolsas, a veces en feroz competencia entre ellas (Frankfurt, Milán y París), mientras que la Bolsa más importante (Londres) está fuera de la "moneda común".
Tan solo existe Unión de Mercados. Lo único que es común es la capacidad de comprar y vender, ya sean artículos, personas o dinero.
Desde este desesperanzado punto de vista, todas las demás consideraciones huelgan. Lo que les ha pasado a los griegos ha sido, pura y simplemente, que se habían creído que la Unión Europea era lo que no es. De ahí el considerar que podían tener un nivel de bienestar que no podían mantener con sus propias fuerzas, sus apelaciones a la "solidaridad europea", su afán por mantenerse dentro de la Unión, a pesar del altísimo coste que les va a suponer, su ilusión de que podrían ganarse simpatías con una férrea oposición a las directrices del FMI y su desencanto total final.
A ver si aprendemos.

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