Se acabó. Ya basta. No, en serio: ya basta. Joder. No es cuestión de ser de izquierdas o de derechas, o de ver que si fulanito está más pringado que zutanito y que si tú más y yo más: me niego a entrar en ese juego de críos. Así que voy a hacer lo único que puede hacer alguien desde la decencia: pedir cárcel para los delincuentes. Y me la pela que dichos delincuentes sean ministros, banqueros, sindicalistas, empresarios, funcionarios o celebridades: desde el momento que has aceptado robar dinero público, es decir, meter mano a de esa caja a la que van nuestros impuestos, el dinero DE TODOS, y maldita sea mil veces esa abyecta frase según la cual "no es de nadie"; y lo usas para tu propia ganancia, ya sea para colocar enchufados, pagarte asesores, coches de lujo cuando no putas y cocaína, en ese momento, ya has dejado de ser ministro, banquero, sindicalista, empresario o funcionario: eres un delincuente. Como los tóxicomanos que asaltan viejecitas, el psicópata que mata niños o el maltratador que pega a su mujer cuando llega borracho a casa. Usted, señor corrupto, no es mejor que ninguno de ellos.
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| Breve historia de la corrupción en España |
