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lunes, 27 de mayo de 2013

10 pensamientos 100% españoles que han terminado por arruinar el país ( Parte II )

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Segunda y última parte de nuestra épica saga. Podría escribir toda una heptalogia nórdica sobre las imbecilidades propias de nosotros los españoles, pero habrá que conformarse con esta segunda parte del artículo, así que allá vamos!

De los creadores de "ponerse a correr delante de toros" y "el estado de las autonomías", llega...

jueves, 2 de mayo de 2013

10 pensamientos 100% españoles que han terminado por arruinar el país ( Parte I )

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Arriba, el pueblo español y sus ideas


viernes, 19 de abril de 2013

¿Se puede cambiar algo desde la política en España? Una anécdota esclarecedora

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De un tiempo a esta parte, la desesperación de los españoles con la política es palpable. Nada menos que el segundo problema del país, y subiendo. A mi modo de ver, no es el segundo, si no el primerísimo problema del país. La nuestra es una crisis política que se ha acabado por hacer económica, no a la inversa como ha sucedido en gran parte del mundo. Nuestros políticos se han convertido en una élite extractiva con todas las de la ley, y nuestro sistema político y aparato estatal consagra la corrupción el despilfarro, que no son bugs, si no features de este putrefacto sistema que permite gastar el dinero del ciudadano y crear administraciones redundantes sin ningún tipo de freno ni control. Ante semejante panorama, muchos españoles se preguntan angustiados qué pueden hacer, o directamente si se puede hacer algo.

Excelente pregunta

lunes, 4 de marzo de 2013

Decadencia y caída de la civilización sentimental

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Hace unos días, tuve una muy interesante conversación con una buena amiga mía sobre el tema de las emociones llevadas a la esfera pública. Ella me argumentaba, en la mejor tradición latina, que las emociones, ya que son importantes para el individuo, deben de tener también relevancia política. Yo defiendo justo lo contrario. Creo que la combinación de emociones con la política, o peor aún, del uso de la emoción como justificación de la acción política ha llevado a las mayores atrocidades cometidas por el ser humano. Sé también que mi opinión es francamente minoritaria en España, y que estoy sumergido en una cultura que glorifica el sentimentalismo y el colectivismo, cuando no directamente la histeria de masas. Y creo que los hechos avalan mi postura, como prueban los resultados de las últimas elecciones italianas. ¿Cómo? ¿Qué dice? ¿Que qué tienen que ver los cojones con comer trigo? Pues sigan leyendo, porque de esta madeja se pueden sacar varios hilos que tiran de la actual situación de neto declive económico y social del Sur de Europa.

Dime otra vez eso de cómo los males del mundo los causa "la razón"



martes, 5 de febrero de 2013

Los españoles y los estadistas: "yo no me fío"

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"En esta vida, existen mentiras, grandes mentiras y estadísticas" - Frase erróneamente atribuída a Mark Twain

"Mucha gente preferiría morir antes que pensar. De hecho, lo hacen" - Bertrand Russell

"No dejes que la realidad te estropee tu ideología" - Yo mismo.


A veces, cuando hablo en el bar con los parroquianos habituales, es común oír el lamento por la falta de liderazgo de nuestros dirigentes. "Nos faltan buenos políticos", "no hay liderazgo", "hace falta alguien con pelotas", "necesitamos que nuestros políticos sean gente preparada" son frases comunes que más de uno ha oído a medida que la crisis arrecia. Sin embargo, yo me quedo con una menos común, pero que viene a sintetizar a todas las anteriores: "necesitamos un estadista". Quedé encantado a la vez que sorprendido. Porque en efecto, España necesita un estadista como la copa de un pino para sacarnos de este enmierdé. Alguien con formación que sepa qué coño está haciendo, que mire más allá de las próximas elecciones y que se centre en proponer soluciones pragmáticas concretas a problemas concretos a favor del bien general sin entender de partidismos. Sin embargo, también creo lo mismo que le respondí a mi interlocutor cuando sacó esa bendita palabra: "los españoles ODIARÍAMOS que nos gobernara un estadista. Le echaríamos a patadas. Siempre nos han gustado ser gobernados por golfos e imbéciles guiados por la víscera como Fernando VII el deseado". Mi interlocutor se acaloró, claro, y achacó mi posición a ese autodesprecio tan propio de los españoles. Sí, puede que sea pesimista, y que sea muy propenso a desestimar la inteligencia política de mis conciudadanos (o a sobrevalorar su imbecilidad política), pero parémonos detenidamente a plantearnos este tema, que tiene su enjundia.

Belicista, y encima gordo ¡BUUUUH!