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viernes, 22 de febrero de 2013

Iberia: Crónica de una muerte inducida

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Hoy voy a hablar de uno de esos raros temas de los que uno siente cierta obligación moral de hablar, por eso de que me toca cerca. Ante todo y sobre todo, un aviso a navegantes: esto no es otro "qué hay de lo mío". Estoy harto de artículos sobre la crisis que se puede resumir en "el estado me quitó tal o cual cosa que me daba antes", y de reivindicaciones rollo "quiero hablar de mi libro". Si voy a hablar de este tema es por un sencillo motivo: es un tema que conozco bien, y los medios generalistas han informado COMO EL CULO de este. Aunque tengo una familia muy relacionada con eso del volar y con gente incluso dentro de la Iberia, todos tuvieron a bien no dar dos duros por el futuro de ella y tienen planes de contingencia en el caso más que probable de que la compañía cierre. Es decir, que Iberia puede echar el cerrojo o no, que afortunadamente eso no me va a afectar ni a mi, ni a ningún familiar mío. Sin embargo, estamos hablando de una serie de despropósitos a cada cual mayor, y demonios, el mundo - necesita- saber de ello. Y yo mismo me siento compelido a narrarlo, así que aquí va.

Arriba, resultado de la "fusión entre iguales" de Iberia y British Airways

viernes, 1 de febrero de 2013

Acabar con Bárcenas VS matar a la Hidra

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Se acabó. Ya basta. No, en serio: ya basta. Joder. No es cuestión de ser de izquierdas o de derechas, o de ver que si fulanito está más pringado que zutanito y que si tú más y yo más: me niego a entrar en ese juego de críos. Así que voy a hacer lo único que puede hacer alguien desde la decencia: pedir cárcel para los delincuentes. Y me la pela que dichos delincuentes sean ministros, banqueros, sindicalistas, empresarios, funcionarios o celebridades: desde el momento que has aceptado robar dinero público, es decir, meter mano a de esa caja a la que van nuestros impuestos, el dinero DE TODOS, y maldita sea mil veces esa abyecta frase según la cual "no es de nadie"; y lo usas para tu propia ganancia, ya sea para colocar enchufados, pagarte asesores, coches de lujo cuando no putas y cocaína, en ese momento, ya has dejado de ser ministro, banquero, sindicalista, empresario o funcionario: eres un delincuente. Como los tóxicomanos que asaltan viejecitas, el psicópata que mata niños o el maltratador que pega a su mujer cuando llega borracho a casa. Usted, señor corrupto, no es mejor que ninguno de ellos.

Breve historia de la corrupción en España